CULTURA

Un pintor gigante

Los alcatraces de Diego Rivera

Fue uno de los mas grandes muralistas latinoamericanos con una obra de profunda inspiración en la cultura popular mexicana.

Los alcatraces de Diego Rivera

 

Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, era su nombre completo. Pintor mexicano, nacido en Guanajuato en 1886 y fallecido en la ciudad de México en 1957. Junto con José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, forma la gran tríada muralista de México del siglo XX. Diego Rivera inició sus estudios en la Academia de San Carlos con Santiago Rebull y José María Velasco. En 1907, se trasladó a Europa donde amplió y perfeccionó sus técnicas y conocimientos pictóricos.  Primero en Madrid con Eduardo Chicharro y, más tarde, en Francia e Italia. Durante su estancia en Europa, que se extendió hasta 1921, asimiló las principales tendencias de los movimientos artísticos innovadores como el impresionismo, el postimpresionismo y el cubismo.

De vuelta en México e identificado con el movimiento comunista, Diego Rivera reniega de la educación artística recibida en Europa, se apropia de las tradiciones indígenas y negras de México - sin olvidar la técnica europea - y enarbola a la pintura mural como estandarte de su indigenismo y de su apostolado marxista.  Con su vigoroso y original estilo, representa la resolución y síntesis de los más distintos movimientos culturales: la técnica europea, a la que debe su sabia estructuración decorativa; el más genuino sentimiento popular, que impregna sus obras de mexicanismo; y su ideario social, que hace de su arte un instrumento de propaganda.

Fundador del Partido Comunista Mexicano, Diego Rivera visitó la Unión Soviética en 1927-1928.  De regreso a México, se casó con la pintora Frida Kahlo, que había sido su modelo, y persuadió al gobierno mexicano a que concediese el asilo político a Trotski (1936), lo que le valió la expulsión del Partido.  De 1930 a 1934, vivió en Estados Unidos, donde realizó los murales de la Escuela de Bellas Artes de San Francisco, del Instituto de Bellas Artes de Detroit y del Rockefeller Center de Nueva York, destruido después por contener un retrato de Lenin. En México, pintó los murales de la Secretaría de Educación, de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo (para muchos su obra mejor lograda), el Palacio de Cortés en Cuernavaca, el Palacio Nacional y el Palacio de las Bellas Artes.  Una bella producción de caballete completa su extensa obra.

Su afinidad por los alcatraces o calas

El alcatraz (también llamado “cala”) es una flor que aparece una y otra vez en la obra de Diego Rivera. Y si aparece una y otra vez, es evidente que no es por casualidad.

El alcatraz es, por un lado todo un símbolo de México, de su naturaleza exuberante y de la más arraigada cultura popular (una flor presente en los mercados, en las ceremonias, en la vida cotidiana del campesino, del descendiente del indígena). Recordemos que Rivera, con su arte de compromiso social, también busca la reafirmación de la identidad cultural de su pueblo.

Pero al mismo tiempo, esta flor es la sensualidad femenina. Y eso lo vemos claramente en el retrato de Natasha Gelman: allí, la hermosa mujer rodeada de alcatraces, a través de los ojos del artista también es un alcatraz.

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